lunes, 5 de octubre de 2015

El hombre como ser siendo - desplegándose


Entiéndase que Dios es el Ser por excelencia, es el Ser supremo. Es un Ser de amor, de entrega, donación, y amistad; que comparte su “ser de amor” con el Ser humano. Éste es invitado a vivir el amor y la comunión como la Santísima Trinidad, pues ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por esta razón, al ser creada, la persona participa de la naturaleza divina. A continuación, se ampliarán dos conceptos mencionados anteriormente:

¿Qué es la Imagen? Es la huella, la marca, el sello de Dios que suscita la nostalgia de infinito, de reconciliación, el hambre de Dios. ¿Qué es la Semejanza? Es la capacidad de comunicación, de amistad  con Dios, la relación con Dios. De la Imagen de Dios surge el dinamismo de permanencia, y de la Semejanza surge el dinamismo de despliegue como esa capacidad de entrega y amor a los demás.

¿Qué son los dinamismos fundamentales? Habría que comenzar diciendo que ambos  tienen su fundamento en Dios. El dinamismo de Permanencia es el que lleva al ser humano a asegurar la permanencia en el ser  y en la propia identidad; es un impulso que lleva al ser del hombre a querer permanecer siendo, que le permite ser el mismo siempre. El dinamismo de Despliegue es el de la realización, de la entrega, del servicio, donación, amor y comunicación. El hombre es, permanece en la medida en que ame, viva la comunión y se comunique con el amor que signa este dinamismo y manifiesta esa característica de apertura hacia alguien o hacia algo.

Es importante mencionar que ambos dinamismos se complementan entre sí y constituyen el ser más profundo del hombre, es decir, la vida del ser humano, la identidad del hombre. A su vez, los dinamismos fundamentales se traducen psicológicamente en dos necesidades: Necesidad de seguridad y de significación, que el hombre busca satisfacer, ya que no puede ser feliz si no las colma. Hay que precisar que ambas necesidades están íntimamente relacionadas entre sí y, como los dinamismos fundamentales, se complementan entre sí.

Por un lado, la necesidad de seguridad explica que el hombre requiera una base, un piso, una raíz, un sustento. ¿Cómo se plasma esto? ¿Qué le da seguridad a la vida? Por ejemplo, el amor de unos padres, el cariño de una familia, la presencia y comunicación de padres y hermanos. Por otro lado, la necesidad de significación se manifiesta como la exigencia de un sentido para la vida, de saberse valorado y aceptado, de saber que existe para algo y para alguien; lo cual resulta importante en vistas a la recta valoración de sí mismo o el recto amor a sí mismo. Otra dimensión de la necesidad de significación es la de la afectividad, que no es otra cosa que la facultad de amarse a uno mismo, amar a los demás y amar al creador. Dicha afectividad es también la capacidad de resonar interiormente de la persona, donde existen sentimientos, emociones,  ilusiones, motivaciones y pasiones.

Psi. Humberto Del Castillo Drago.
Sodálite.

Director General de Areté.

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